miércoles, 31 de diciembre de 2025

Esteban Farfán Romero - Improvisación, Cuoteo/Cuateo y Vacío: el Manual del Fracaso Municipal

 

EL DEDO EN LA LLAGA

 

 Improvisación, Cuoteo/Cuateo y Vacío: el Manual del Fracaso Municipal

 


·  Castillo arrancó mal… y eso no es un detalle

·  Cuando la Política se Reduce al Reparto de Cargos

·  Mucho Entusiasmo, Cero Proyecto de Ciudad

·  La Vieja Política con Micrófono Nuevo

·  Cuando el Cuoteo Reemplaza a la Idea de Ciudad

 

Por: Esteban Farfán Romero - (El Marucho)

@EstebanFarfanR

Yacuiba, diciembre 31, de 2025

 

En política no existen los errores inocentes. Las formas revelan el fondo. Quien no entiende eso está condenado a repetir el fracaso, aunque grite entusiasmo y exhiba buenas intenciones. La historia política no perdona a los improvisados.

 

Juan Carlos Castillo arrancó su campaña como gobiernan los mediocres: sin orden, sin estructura, sin idea rectora. Un acto improvisado, desprolijo, caótico. No fue un traspié logístico: fue una radiografía anticipada de lo que vendría. Cuando una campaña nace sin forma, el gobierno nace sin rumbo.

 

El anuncio de la alianza con el transporte urbano, entregando la cabeza de la lista de concejales a un dirigente gremial, es una confesión política explícita. No es pluralismo. No es inclusión. Es cuoteo y cuateo puro y duro, el mismo que el MAS nos ha dejado y hemos heredado de los partidos tradicionales, la práctica más rancia de la política criolla. El intercambio obsceno de cargos por votos. La política convertida en mercado de favores.

 

Ese gesto revela todo: no hay proyecto de ciudad, no hay visión estratégica, no hay planificación. Hay una simple suma de intereses corporativos para llegar al poder y administrarlo sin tocar nada. Gobernar para que nada cambie. Llegar para conservar el atraso.

Castillo habló largo, pero no dijo absolutamente nada. Y eso, en alguien con casi treinta años de experiencia en radio, no es casualidad: es incapacidad e ignorancia política. Tenía todas las herramientas para construir un mensaje potente y eligió el vacío. Mucha voz, ninguna idea. Mucha escena, cero contenido.

 

El discurso fue una secuencia de frases huecas, sin concepto, sin eje, sin propuesta. Los periodistas terminaron con el bolígrafo suspendido en el aire, frente a una hoja en blanco. Cuando no hay nada para anotar, es porque no hubo nada que pensar.

 

La emoción sirve para agitar, pero no sirve para gobernar. El llanto no diseña políticas públicas. La épica impostada no gestiona ciudades. Para gobernar se necesitan ideas, inteligencia estratégica, planificación técnica y visión de largo plazo. No basta con el entusiasmo: el entusiasmo sin cerebro es muy peligroso (Lara).

 

La señal es brutalmente clara: si Castillo llega a la Alcaldía, Yacuiba no va a cambiar absolutamente nada. El pacto con el transporte no busca mejorar el servicio, busca blindar privilegios. El concejal no representará al ciudadano, representará a un gremio atrincherado en la defensa de sus rentas.

 

Eso significa frenar cualquier intento de modernización. Ir hacia atrás. Retroceder mientras el mundo avanza. Yacuiba caminando como cangrejo.

 

El megaproyecto La Yacuiba del Siglo XXI, que se ha construido desde hace 15 años, ataca de manera frontal lo que hoy sigue siendo una herejía local: modernizar el transporte, liberalizar el mercado, romper el secuestro estatal-gremial, introducir libre competencia, tecnología y reglas claras. Menos corporaciones, más servicio. Menos arbitrariedad, más usuario.

 

Nada de eso es compatible con el cuoteo. El cuoteo es la negación de la modernización.

A esto se suma otra señal inquietante: el uso de instalaciones gremiales como plataformas partidarias, exactamente la misma práctica autoritaria del MAS. Cooptar instituciones es violar la libertad política de sus miembros. El voto no es colectivo, es individual. Todo lo demás es práctica corporativista, premoderna, precapitalista y antidemocrática.

 

¿Ignorancia política o continuidad del modelo MAS? Da casi lo mismo. El resultado es idéntico: más de lo mismo con otro envoltorio.

 

El reparto de cargos es una técnica vieja, sucia y eficaz para perpetuar el atraso. Castillo no la cuestiona: la reproduce. Y quien reproduce las prácticas del pasado no puede prometer futuro.

 

Peter Drucker fue implacable: las sociedades no fracasan por falta de recursos, fracasan por mala administración. Y Yacuiba es un ejemplo perfecto de subadministración crónica. Mucha energía desbordada, cero organización matricial. Mucho voluntarismo, ninguna estrategia. Eso no es solo ineficiencia: es riesgo político.


Todo indica que Castillo no tiene estrategia electoral ni política. Improvisa, reacciona, se deja llevar por la emoción. Alguien debería decirle que en política la improvisación no es valentía: es irresponsabilidad total y absoluta.

 

Yacuiba merece romper este círculo vicioso. Merece una política que piense, que planifique, que se atreva a incomodar intereses. No merece otra versión del mismo fracaso.

 

Castillo todavía puede corregir. Pero la experiencia enseña que es difícil que una planta de naranja dé frutos de manzanas. Sé que en política hay milagros, sí. Pero los milagros no se improvisan: se construyen con ideas, no con aplausos.

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