miércoles, 31 de diciembre de 2025

Esteban Farfán Romero - Castillo: La Prehistoria Política de Yacuiba - Cuando el Cuoteo Sustituye al Proyecto

El Dedo de la Llaga

 

Castillo: La Prehistoria Política de Yacuiba - Cuando el Cuoteo Sustituye al Proyecto

 


Por: Esteban Farfán Romero - (El Marucho)

Redes Sociales: @EstebanFarfanR

Celular (WhatsApp): 67679156

Yacuiba (Gran Chaco), diciembre 31, de 2025

 

La política, en su esencia agonista, no se reduce a meras formas. Es el teatro donde se decide si una comunidad avanza hacia su telos histórico o retrocede hacia el clientelismo tribal. El acto inicial de Juan Carlos Castillo (candidato a alcalde) no fue un simple tropiezo retórico; fue una revelación sintomática, una ventana brutal a una mentalidad política que confunde la conquista del poder municipal con el reparto del botín. Yacuiba, al borde del siglo XXI, merece algo más que un cacique con micrófono.

 

ACTOS: EL RITO VACÍO Y LA REPRODUCCIÓN DE LO MISMO

 

El diagnóstico: Un acto fundacional sin fundamento.

 

Castillo inauguró su camino no con un discurso, sino con una performance de improvisación. Donde debía haber un programa rector, hubo desorden; donde debía haber un relato de ciudad, hubo la crónica de una alianza espuria. Ceder el primer escaño al gremio del transporte no es una estrategia: es la capitulación prematura. Es la confirmación de que, para Castillo, la política sigue siendo el arte de administrar privilegios, no de imaginar futuros. Es la vieja política criolla, aquella que Hegel hubiera identificado como la pura inmediatez, sin mediación racional alguna, disfrazada con lágrimas y aplausos.

 

La anatomía del problema: El cuoteo como patología del subdesarrollo.

 

Esto trasciende lo anecdótico. Es la materialización de lo que el politólogo Guillermo O'Donnell llamó "particularismo": la sustitución del interés general por el interés de facción. Al cuotear, Castillo no construye una coalición de gobierno; erige un cartel de intereses. Anuncia que su administración será un campo de batalla corporativo, donde el gremio del transporte -ese mercado cautivo, fósil regulatorio- negociará su libertad de acción a cambio de votos. Es la negación misma de la política como espacio de lo común.

 

¿Modernización? La propuesta del Megaproyecto de “La Nueva Yacuiba Siglo XXI”, construida desde hace 15 años, producto de la investigación, el diálogo con personalidades, vecinos, las encuestas, grupos focales, etc., establece la liberalización del transporte, la muerte del gremio como parásito estatal, el servicio 24/7 digital, se ahoga en el primer suspiro. Castillo, al abrazar al gremio, firma la sentencia de postergación. Su gesto dice: "Aquí no habrá Schumpeter (destrucción creativa), aquí habrá estabilidad del atraso". Es la consagración de la subadministración que Peter Drucker diagnosticó: no somos pobres por lo que nos falta, sino por cómo -y para quién- gobernamos lo que tenemos.

 

El síntoma mayor: La cooptación institucional y el fantasma del MAS.

 

Hay un pecado mayor, uno de lesa democracia: usar las instalaciones gremiales como búnker partisano. Esta no es una táctica ingenua; es el manual del MAS. Es la confusión totalitaria entre institución y partido, entre lo público y lo faccioso. Al hacerlo, Castillo viola un principio sagrado: el voto es un acto individual, íntimo, no un botín corporativo. Reproduce la lógica del "movimientismo" que, desde el siglo pasado, ha vaciado la autonomía de la sociedad civil. ¿Es ignorancia y analfabetismo? Quizás. Pero en política, la ignorancia de los principios democráticos es complicidad con el autoritarismo. Castillo se revela así: no es la alternativa, es el MAS con otro rostro, la misma lógica de captura con distinto maquillaje.

 

EL DISCURSO DEL VACÍO: ESPECTÁCULO SIN SUSTANCIA

 

Aquí reside la tragedia mayor: Castillo tiene 30 años de experiencia en radio, domina el instrumento de la emoción. Y, sin embargo, ofrece solo ruido, no hay ideas. Su discurso fue un torbellino de buenas intenciones que no tocó tierra en ninguna idea. Es la política como puro significante vacío (Zizek), donde la vibración reemplaza al contenido, donde las lágrimas suplen a las neuronas. La emoción moviliza, pero no gobierna. Gobernar exige razón estratégica, planos matriciales, capacidad de ejecución. De lo que se vio, solo hay energía desbocada, un entusiasmo que, sin conducción, deviene en autodestrucción. Es peligroso. Un pueblo no se gobierna con pathos; se gobierna con logos.

 

PROGNOSIS: YACUIBA ANTE LA ENCRUCIJADA

 

Las señales son tan claras como graves: Castillo ofrece más de lo mismo. Un programa de estancamiento activo. Promete avanzar y su primera acción es un pacto con los guardianes del statu quo. Es el freno de mano a la modernización, el cangrejismo político: mucho movimiento para no salir del hoyo.

 

¿Hay esperanza? La política es el reino de lo contingente. Un milagro podría ocurrir: que Castillo despierte, despida a los asesores del cuoteo y abrace un proyecto de ciudad. Pero la metáfora es brutal: una planta de papaya no dará sandías. La estructura de su campaña -improvisada, clientelar, cortoplacista- anuncia la estructura de su gobierno.

 

Yacuiba se juega su destino en esta elección. Puede optar por la prehistoria política de Castillo -el reparto, el gremialismo, el espectáculo vacío- o puede exigir una opción que entienda que gobernar en el siglo XXI es otra cosa. Es administrar complejidad, liberar mercados estrangulados, digitalizar servicios, pensar en megaproyectos que trasciendan ciclos electorales. El proyecto de La Yacuiba del Siglo XXI, hoy postergado por mi exclusión y por la miopía de los que llegan, sigue en stand by. La pregunta que late es: ¿Yacuiba aceptará seguir siendo administrada como una hacienda gremial, o despertará para exigir ser gobernada como una ciudad del futuro?

 

El tiempo, como el desarrollo, no espera a quienes confunden la política con el reparto de cargos.

Esteban Farfán Romero - Improvisación, Cuoteo/Cuateo y Vacío: el Manual del Fracaso Municipal

 

EL DEDO EN LA LLAGA

 

 Improvisación, Cuoteo/Cuateo y Vacío: el Manual del Fracaso Municipal

 


·  Castillo arrancó mal… y eso no es un detalle

·  Cuando la Política se Reduce al Reparto de Cargos

·  Mucho Entusiasmo, Cero Proyecto de Ciudad

·  La Vieja Política con Micrófono Nuevo

·  Cuando el Cuoteo Reemplaza a la Idea de Ciudad

 

Por: Esteban Farfán Romero - (El Marucho)

@EstebanFarfanR

Yacuiba, diciembre 31, de 2025

 

En política no existen los errores inocentes. Las formas revelan el fondo. Quien no entiende eso está condenado a repetir el fracaso, aunque grite entusiasmo y exhiba buenas intenciones. La historia política no perdona a los improvisados.

 

Juan Carlos Castillo arrancó su campaña como gobiernan los mediocres: sin orden, sin estructura, sin idea rectora. Un acto improvisado, desprolijo, caótico. No fue un traspié logístico: fue una radiografía anticipada de lo que vendría. Cuando una campaña nace sin forma, el gobierno nace sin rumbo.

 

El anuncio de la alianza con el transporte urbano, entregando la cabeza de la lista de concejales a un dirigente gremial, es una confesión política explícita. No es pluralismo. No es inclusión. Es cuoteo y cuateo puro y duro, el mismo que el MAS nos ha dejado y hemos heredado de los partidos tradicionales, la práctica más rancia de la política criolla. El intercambio obsceno de cargos por votos. La política convertida en mercado de favores.

 

Ese gesto revela todo: no hay proyecto de ciudad, no hay visión estratégica, no hay planificación. Hay una simple suma de intereses corporativos para llegar al poder y administrarlo sin tocar nada. Gobernar para que nada cambie. Llegar para conservar el atraso.

Castillo habló largo, pero no dijo absolutamente nada. Y eso, en alguien con casi treinta años de experiencia en radio, no es casualidad: es incapacidad e ignorancia política. Tenía todas las herramientas para construir un mensaje potente y eligió el vacío. Mucha voz, ninguna idea. Mucha escena, cero contenido.

 

El discurso fue una secuencia de frases huecas, sin concepto, sin eje, sin propuesta. Los periodistas terminaron con el bolígrafo suspendido en el aire, frente a una hoja en blanco. Cuando no hay nada para anotar, es porque no hubo nada que pensar.

 

La emoción sirve para agitar, pero no sirve para gobernar. El llanto no diseña políticas públicas. La épica impostada no gestiona ciudades. Para gobernar se necesitan ideas, inteligencia estratégica, planificación técnica y visión de largo plazo. No basta con el entusiasmo: el entusiasmo sin cerebro es muy peligroso (Lara).

 

La señal es brutalmente clara: si Castillo llega a la Alcaldía, Yacuiba no va a cambiar absolutamente nada. El pacto con el transporte no busca mejorar el servicio, busca blindar privilegios. El concejal no representará al ciudadano, representará a un gremio atrincherado en la defensa de sus rentas.

 

Eso significa frenar cualquier intento de modernización. Ir hacia atrás. Retroceder mientras el mundo avanza. Yacuiba caminando como cangrejo.

 

El megaproyecto La Yacuiba del Siglo XXI, que se ha construido desde hace 15 años, ataca de manera frontal lo que hoy sigue siendo una herejía local: modernizar el transporte, liberalizar el mercado, romper el secuestro estatal-gremial, introducir libre competencia, tecnología y reglas claras. Menos corporaciones, más servicio. Menos arbitrariedad, más usuario.

 

Nada de eso es compatible con el cuoteo. El cuoteo es la negación de la modernización.

A esto se suma otra señal inquietante: el uso de instalaciones gremiales como plataformas partidarias, exactamente la misma práctica autoritaria del MAS. Cooptar instituciones es violar la libertad política de sus miembros. El voto no es colectivo, es individual. Todo lo demás es práctica corporativista, premoderna, precapitalista y antidemocrática.

 

¿Ignorancia política o continuidad del modelo MAS? Da casi lo mismo. El resultado es idéntico: más de lo mismo con otro envoltorio.

 

El reparto de cargos es una técnica vieja, sucia y eficaz para perpetuar el atraso. Castillo no la cuestiona: la reproduce. Y quien reproduce las prácticas del pasado no puede prometer futuro.

 

Peter Drucker fue implacable: las sociedades no fracasan por falta de recursos, fracasan por mala administración. Y Yacuiba es un ejemplo perfecto de subadministración crónica. Mucha energía desbordada, cero organización matricial. Mucho voluntarismo, ninguna estrategia. Eso no es solo ineficiencia: es riesgo político.


Todo indica que Castillo no tiene estrategia electoral ni política. Improvisa, reacciona, se deja llevar por la emoción. Alguien debería decirle que en política la improvisación no es valentía: es irresponsabilidad total y absoluta.

 

Yacuiba merece romper este círculo vicioso. Merece una política que piense, que planifique, que se atreva a incomodar intereses. No merece otra versión del mismo fracaso.

 

Castillo todavía puede corregir. Pero la experiencia enseña que es difícil que una planta de naranja dé frutos de manzanas. Sé que en política hay milagros, sí. Pero los milagros no se improvisan: se construyen con ideas, no con aplausos.

Esteban Farfán Romero - ¿Construirías un municipio con payasos y canastones? La política-circo y el vacío programático que condena a Yacuiba

El Dedo en la Llaga ¿Construirías un municipio con payasos y canastones? La política-circo y el vacío programático que condena a Yacuiba Por...