miércoles, 31 de diciembre de 2025

Esteban Farfán Romero - Castillo: La Prehistoria Política de Yacuiba - Cuando el Cuoteo Sustituye al Proyecto

El Dedo de la Llaga

 

Castillo: La Prehistoria Política de Yacuiba - Cuando el Cuoteo Sustituye al Proyecto

 


Por: Esteban Farfán Romero - (El Marucho)

Redes Sociales: @EstebanFarfanR

Celular (WhatsApp): 67679156

Yacuiba (Gran Chaco), diciembre 31, de 2025

 

La política, en su esencia agonista, no se reduce a meras formas. Es el teatro donde se decide si una comunidad avanza hacia su telos histórico o retrocede hacia el clientelismo tribal. El acto inicial de Juan Carlos Castillo (candidato a alcalde) no fue un simple tropiezo retórico; fue una revelación sintomática, una ventana brutal a una mentalidad política que confunde la conquista del poder municipal con el reparto del botín. Yacuiba, al borde del siglo XXI, merece algo más que un cacique con micrófono.

 

ACTOS: EL RITO VACÍO Y LA REPRODUCCIÓN DE LO MISMO

 

El diagnóstico: Un acto fundacional sin fundamento.

 

Castillo inauguró su camino no con un discurso, sino con una performance de improvisación. Donde debía haber un programa rector, hubo desorden; donde debía haber un relato de ciudad, hubo la crónica de una alianza espuria. Ceder el primer escaño al gremio del transporte no es una estrategia: es la capitulación prematura. Es la confirmación de que, para Castillo, la política sigue siendo el arte de administrar privilegios, no de imaginar futuros. Es la vieja política criolla, aquella que Hegel hubiera identificado como la pura inmediatez, sin mediación racional alguna, disfrazada con lágrimas y aplausos.

 

La anatomía del problema: El cuoteo como patología del subdesarrollo.

 

Esto trasciende lo anecdótico. Es la materialización de lo que el politólogo Guillermo O'Donnell llamó "particularismo": la sustitución del interés general por el interés de facción. Al cuotear, Castillo no construye una coalición de gobierno; erige un cartel de intereses. Anuncia que su administración será un campo de batalla corporativo, donde el gremio del transporte -ese mercado cautivo, fósil regulatorio- negociará su libertad de acción a cambio de votos. Es la negación misma de la política como espacio de lo común.

 

¿Modernización? La propuesta del Megaproyecto de “La Nueva Yacuiba Siglo XXI”, construida desde hace 15 años, producto de la investigación, el diálogo con personalidades, vecinos, las encuestas, grupos focales, etc., establece la liberalización del transporte, la muerte del gremio como parásito estatal, el servicio 24/7 digital, se ahoga en el primer suspiro. Castillo, al abrazar al gremio, firma la sentencia de postergación. Su gesto dice: "Aquí no habrá Schumpeter (destrucción creativa), aquí habrá estabilidad del atraso". Es la consagración de la subadministración que Peter Drucker diagnosticó: no somos pobres por lo que nos falta, sino por cómo -y para quién- gobernamos lo que tenemos.

 

El síntoma mayor: La cooptación institucional y el fantasma del MAS.

 

Hay un pecado mayor, uno de lesa democracia: usar las instalaciones gremiales como búnker partisano. Esta no es una táctica ingenua; es el manual del MAS. Es la confusión totalitaria entre institución y partido, entre lo público y lo faccioso. Al hacerlo, Castillo viola un principio sagrado: el voto es un acto individual, íntimo, no un botín corporativo. Reproduce la lógica del "movimientismo" que, desde el siglo pasado, ha vaciado la autonomía de la sociedad civil. ¿Es ignorancia y analfabetismo? Quizás. Pero en política, la ignorancia de los principios democráticos es complicidad con el autoritarismo. Castillo se revela así: no es la alternativa, es el MAS con otro rostro, la misma lógica de captura con distinto maquillaje.

 

EL DISCURSO DEL VACÍO: ESPECTÁCULO SIN SUSTANCIA

 

Aquí reside la tragedia mayor: Castillo tiene 30 años de experiencia en radio, domina el instrumento de la emoción. Y, sin embargo, ofrece solo ruido, no hay ideas. Su discurso fue un torbellino de buenas intenciones que no tocó tierra en ninguna idea. Es la política como puro significante vacío (Zizek), donde la vibración reemplaza al contenido, donde las lágrimas suplen a las neuronas. La emoción moviliza, pero no gobierna. Gobernar exige razón estratégica, planos matriciales, capacidad de ejecución. De lo que se vio, solo hay energía desbocada, un entusiasmo que, sin conducción, deviene en autodestrucción. Es peligroso. Un pueblo no se gobierna con pathos; se gobierna con logos.

 

PROGNOSIS: YACUIBA ANTE LA ENCRUCIJADA

 

Las señales son tan claras como graves: Castillo ofrece más de lo mismo. Un programa de estancamiento activo. Promete avanzar y su primera acción es un pacto con los guardianes del statu quo. Es el freno de mano a la modernización, el cangrejismo político: mucho movimiento para no salir del hoyo.

 

¿Hay esperanza? La política es el reino de lo contingente. Un milagro podría ocurrir: que Castillo despierte, despida a los asesores del cuoteo y abrace un proyecto de ciudad. Pero la metáfora es brutal: una planta de papaya no dará sandías. La estructura de su campaña -improvisada, clientelar, cortoplacista- anuncia la estructura de su gobierno.

 

Yacuiba se juega su destino en esta elección. Puede optar por la prehistoria política de Castillo -el reparto, el gremialismo, el espectáculo vacío- o puede exigir una opción que entienda que gobernar en el siglo XXI es otra cosa. Es administrar complejidad, liberar mercados estrangulados, digitalizar servicios, pensar en megaproyectos que trasciendan ciclos electorales. El proyecto de La Yacuiba del Siglo XXI, hoy postergado por mi exclusión y por la miopía de los que llegan, sigue en stand by. La pregunta que late es: ¿Yacuiba aceptará seguir siendo administrada como una hacienda gremial, o despertará para exigir ser gobernada como una ciudad del futuro?

 

El tiempo, como el desarrollo, no espera a quienes confunden la política con el reparto de cargos.

Esteban Farfán Romero - Improvisación, Cuoteo/Cuateo y Vacío: el Manual del Fracaso Municipal

 

EL DEDO EN LA LLAGA

 

 Improvisación, Cuoteo/Cuateo y Vacío: el Manual del Fracaso Municipal

 


·  Castillo arrancó mal… y eso no es un detalle

·  Cuando la Política se Reduce al Reparto de Cargos

·  Mucho Entusiasmo, Cero Proyecto de Ciudad

·  La Vieja Política con Micrófono Nuevo

·  Cuando el Cuoteo Reemplaza a la Idea de Ciudad

 

Por: Esteban Farfán Romero - (El Marucho)

@EstebanFarfanR

Yacuiba, diciembre 31, de 2025

 

En política no existen los errores inocentes. Las formas revelan el fondo. Quien no entiende eso está condenado a repetir el fracaso, aunque grite entusiasmo y exhiba buenas intenciones. La historia política no perdona a los improvisados.

 

Juan Carlos Castillo arrancó su campaña como gobiernan los mediocres: sin orden, sin estructura, sin idea rectora. Un acto improvisado, desprolijo, caótico. No fue un traspié logístico: fue una radiografía anticipada de lo que vendría. Cuando una campaña nace sin forma, el gobierno nace sin rumbo.

 

El anuncio de la alianza con el transporte urbano, entregando la cabeza de la lista de concejales a un dirigente gremial, es una confesión política explícita. No es pluralismo. No es inclusión. Es cuoteo y cuateo puro y duro, el mismo que el MAS nos ha dejado y hemos heredado de los partidos tradicionales, la práctica más rancia de la política criolla. El intercambio obsceno de cargos por votos. La política convertida en mercado de favores.

 

Ese gesto revela todo: no hay proyecto de ciudad, no hay visión estratégica, no hay planificación. Hay una simple suma de intereses corporativos para llegar al poder y administrarlo sin tocar nada. Gobernar para que nada cambie. Llegar para conservar el atraso.

Castillo habló largo, pero no dijo absolutamente nada. Y eso, en alguien con casi treinta años de experiencia en radio, no es casualidad: es incapacidad e ignorancia política. Tenía todas las herramientas para construir un mensaje potente y eligió el vacío. Mucha voz, ninguna idea. Mucha escena, cero contenido.

 

El discurso fue una secuencia de frases huecas, sin concepto, sin eje, sin propuesta. Los periodistas terminaron con el bolígrafo suspendido en el aire, frente a una hoja en blanco. Cuando no hay nada para anotar, es porque no hubo nada que pensar.

 

La emoción sirve para agitar, pero no sirve para gobernar. El llanto no diseña políticas públicas. La épica impostada no gestiona ciudades. Para gobernar se necesitan ideas, inteligencia estratégica, planificación técnica y visión de largo plazo. No basta con el entusiasmo: el entusiasmo sin cerebro es muy peligroso (Lara).

 

La señal es brutalmente clara: si Castillo llega a la Alcaldía, Yacuiba no va a cambiar absolutamente nada. El pacto con el transporte no busca mejorar el servicio, busca blindar privilegios. El concejal no representará al ciudadano, representará a un gremio atrincherado en la defensa de sus rentas.

 

Eso significa frenar cualquier intento de modernización. Ir hacia atrás. Retroceder mientras el mundo avanza. Yacuiba caminando como cangrejo.

 

El megaproyecto La Yacuiba del Siglo XXI, que se ha construido desde hace 15 años, ataca de manera frontal lo que hoy sigue siendo una herejía local: modernizar el transporte, liberalizar el mercado, romper el secuestro estatal-gremial, introducir libre competencia, tecnología y reglas claras. Menos corporaciones, más servicio. Menos arbitrariedad, más usuario.

 

Nada de eso es compatible con el cuoteo. El cuoteo es la negación de la modernización.

A esto se suma otra señal inquietante: el uso de instalaciones gremiales como plataformas partidarias, exactamente la misma práctica autoritaria del MAS. Cooptar instituciones es violar la libertad política de sus miembros. El voto no es colectivo, es individual. Todo lo demás es práctica corporativista, premoderna, precapitalista y antidemocrática.

 

¿Ignorancia política o continuidad del modelo MAS? Da casi lo mismo. El resultado es idéntico: más de lo mismo con otro envoltorio.

 

El reparto de cargos es una técnica vieja, sucia y eficaz para perpetuar el atraso. Castillo no la cuestiona: la reproduce. Y quien reproduce las prácticas del pasado no puede prometer futuro.

 

Peter Drucker fue implacable: las sociedades no fracasan por falta de recursos, fracasan por mala administración. Y Yacuiba es un ejemplo perfecto de subadministración crónica. Mucha energía desbordada, cero organización matricial. Mucho voluntarismo, ninguna estrategia. Eso no es solo ineficiencia: es riesgo político.


Todo indica que Castillo no tiene estrategia electoral ni política. Improvisa, reacciona, se deja llevar por la emoción. Alguien debería decirle que en política la improvisación no es valentía: es irresponsabilidad total y absoluta.

 

Yacuiba merece romper este círculo vicioso. Merece una política que piense, que planifique, que se atreva a incomodar intereses. No merece otra versión del mismo fracaso.

 

Castillo todavía puede corregir. Pero la experiencia enseña que es difícil que una planta de naranja dé frutos de manzanas. Sé que en política hay milagros, sí. Pero los milagros no se improvisan: se construyen con ideas, no con aplausos.

martes, 28 de octubre de 2025

80 Vidas Rotas: El Holocausto Silencioso de los Jóvenes en Villa Montes

 

EL DEDO EN LA LLAGA

80 Vidas Rotas: El Holocausto Silencioso de los Jóvenes en Villa Montes


En la carceleta pública de Villa Montes, 80 jóvenes se pudren en condiciones infrahumanas, mientras el Estado viola sistemáticamente cada derecho constitucional. El 41% de los 194 detenidos son menores de 30 años. Ninguno es rico. Todos son pobres y marginados, sin apellidos conocidos. La Justicia boliviana tiene un precio: Bs. 50 por una visita conyugal, todo se compra, y si no tienes dinero, estás muerto en vida.

Estuve 185 días continuos en esa carceleta. Una investigación devastadora revela cómo la prisión preventiva -que debería ser excepcional- se ha convertido en una sentencia de muerte psicológica para jóvenes cuyos únicos delitos son la pobreza y el olvido. Mientras usted lee esto, los cerebros en desarrollo se destruyen irreversiblemente en 2,5 metros cuadrados de hacinamiento, sin médicos, sin educación, sin esperanza.

 

Por: Esteban Farfán Romero

E-Mail: farfanopina@gmail.com

YACUIBA, Gran Chaco - Bolivia

A las tres de la madrugada, cuando Villa Montes duerme bajo el manto estrellado del Chaco tarijeño, Joven C -llamémoslo Carlos, aunque ese no es su nombre real- despierta con el corazón galopando en el pecho como caballo desbocado. No puede respirar. Las paredes de cemento se cierran sobre él. Trece cuerpos más duermen amontonados en los veinte metros cuadrados de su celda. Ventanas pequeñísimas, el aire viciado, espeso de sudor y desesperanza, entra a sus pulmones como vidrio molido.

"Siento que me voy a morir", me confiesa días después, con los ojos hundidos de quien lleva once meses sin dormir bien. "El corazón me late rapidísimo, me falta el aire. Pienso que nunca voy a salir de aquí, que me voy a podrir". Tiene 19 años. Le faltaban seis meses para graduarse de secundaria. Quería estudiar enfermería para ayudar a su madre enferma y de avanzada edad. Todo eso murió el día que cruzó la puerta de la carceleta pública.

Carlos es uno de los 80 jóvenes -el 41.24% de los 194 detenidos- que Bolivia ha decidido destruir sistemáticamente en una instalación diseñada para custodia transitoria de 72 horas, pero convertida en cámara de tortura psicológica donde permanecen un promedio de 10.3 meses sin sentencia condenatoria. Ochenta cerebros en pleno desarrollo neurológico -la ciencia nos dice que el cerebro humano no madura completamente hasta los 25 años- siendo bombardeados diariamente con trauma, violencia institucional, y la certeza devastadora de que el Estado que debería protegerlos ha decidido descartarlos como basura humana.

La Aritmética Obscena de la Indignidad

Los números no mienten, aunque quemen al pronunciarlos: en Villa Montes, ciudad benemérita, con 46,010 habitantes (INE, Censo 2024), la Carceleta Pública alberga 194 personas en un espacio diseñado para menos de la cuarta parte. Las Reglas Mandela -ese conjunto de normas internacionales que Bolivia firmó y prometió cumplir- establecen un mínimo de 3.4 metros cuadrados por persona. En Villa Montes, la realidad es de 1 a 1.5 metros cuadrados. Imagínese: el espacio de una tumba para vivir, desplazarse, comer, defecar y enloquecer lentamente.

Dos inodoros y dos duchas para más de 60 personas por sector. Agua de calidad muy cuestionable, poca presión. Dos comidas diarias cuyo valor nutricional es un chiste macabro y siniestro. Cero atención médica general regular, mucho menos especializada. Cero asistencia y contención psicológica. Cero programas educativos formales. Cero actividades ocupacionales programadas. Cero oportunidades de trabajo. Solo el encierro brutal, las 24 horas, los siete días, los diez meses promedio que tarda un sistema judicial colapsado en recordar que estos jóvenes son ‘culpables’ hasta que se demuestre lo contrario.

Pero hay un dato que más me llamó la atención, que desgarra el alma más que cualquier otro: de esos 80 jóvenes, ninguno -escúchese/léase bien: NINGUNO- pertenece a familias acomodadas o con apellidos conocidos. Todos provienen de barrios periféricos, de familias pobres, muchos son migrantes recientes buscando trabajo atraídos por la fiebre del gas o que buscan suerte camino hacia la Argentina. El 87% tiene educación secundaria incompleta o menor. El 91.3% estaba desempleado o en empleos informales precarios. El 87% depende de defensores públicos o de oficios que cargan con 80 casos simultáneos y apenas pueden leer los expedientes 10 minutos antes de las audiencias.

La conclusión es obscena e indecente pero innegable: en Bolivia, la pobreza es un delito que se castiga con prisión preventiva. Como sentenció el criminólogo argentino Eugenio Raúl Zaffaroni: "El sistema penal latinoamericano selecciona clientela según un patrón de clase, etnia y edad. No criminaliza conductas, criminaliza personas vulnerables".

El Brutal Genocidio Neuropsicológico

"Mi hijo ha cambiado completamente", me dice Marta -otra identidad protegida- con lágrimas rodando por sus arrugadas mejillas por el hondo y alargado dolor, que han llorado tanto que parecen surcos en tierra seca. "Era un niño alegre, conversador, inquieto. Ahora cuando lo visito está callado, apagado, con los ojos tristes, angustiado, perdido. A veces llora sin razón. Me dice que no tiene ganas de vivir. Tengo miedo que tome una decisión fatal”.

Lo que Marta describe no es melancolía pasajera. Es el trauma del encierro, un síndrome clínico documentado extensamente en la literatura especializada. El Dr. Craig Haney[1], psicólogo forense de la Universidad de California, ha demostrado que la exposición prolongada a ambientes carcelarios genera alteraciones estructurales en la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal -las regiones cerebrales responsables de la regulación emocional, el control de impulsos y la planificación del futuro.

Cuando Laurence Steinberg[2], neurocientífico de la Universidad de Temple y autoridad mundial en desarrollo adolescente, afirma que "el encarcelamiento durante la adolescencia y juventud temprana interfiere con procesos críticos de maduración cerebral, generando daños potencialmente irreversibles", no está haciendo metáforas. Está describiendo exactamente lo que sucede cada día en Villa Montes.

Los datos de esta investigación lo confirman brutalmente: el 88.2% de los jóvenes entrevistados reportan ansiedad severa con ataques de pánico. El 76.5% presentan síntomas depresivos compatibles con trastorno depresivo mayor. El 29.4% han tenido ideación suicida, dos con planes específicos, uno con intento interrumpido por compañeros de celda. El 100% sufre insomnio crónico. El 64.7% han desarrollado patrones de irritabilidad y agresividad que no existían antes del encierro.

Y ninguno -repito y subrayo: ninguno- ha recibido evaluación psicológica formal ni tratamiento especializado, mucho menos contención. Es como si el Estado boliviano hubiera decidido realizar un experimento masivo de destrucción y devastacion  psicológica intencional con jóvenes pobres, documentando científicamente cuánto trauma puede soportar un cerebro de 19 años antes de romperse definitivamente.

"El encierro lo está volviendo loco", solloza María, otra madre entrevistada. "Me dice que escucha voces, que siente que lo persiguen, que lo quieren matar. Le encargué al guardia que llamen a un doctor cuando tenga crisis, pero me dijeron que no había. Tengo miedo de que se suicide o que cuando salga ya no sea como antes, sea otra persona".

Ese miedo maternal está fundamentado: la investigación internacional muestra que las tasas de suicidio en población carcelaria juvenil son 3 a 5 veces superiores a la población general. Cada noche que un joven pasa en esa carceleta sin atención psicológica es una apuesta de ruleta rusa con su vida.

La Fría Máquina Trituradora de Futuros

"Estaba en el instituto técnico tecnológico estudiando mecánica automotriz, en Yacuiba", me revela Miguel, 22 años, quince meses detenido preventivamente. "Era buen estudiante, estaba becado. Perdí todo. El instituto no me va a readmitir porque firmé un documento de buena conducta. Mi futuro estaba en esos estudios, era mi oportunidad de tener un trabajo decente. Ahora voy a tener que trabajar en lo que sea, si es que alguien me da trabajo".

El economista Gary Becker[3], Premio Nobel 1992, demostró que cada año de educación incrementa el ingreso futuro entre 7% y 15%. La privación de libertad durante años críticos de acumulación de capital humano produce pérdidas económicas individuales que se extienden por toda la vida. Investigaciones de David Kirk y Robert Sampson[4] en la Universidad de Harvard documentan que el encarcelamiento juvenil reduce en promedio 1.5 años la escolaridad final, disminuye en 40% la probabilidad de completar educación secundaria, y reduce entre 25% y 30% los ingresos laborales futuros.

De los 17 jóvenes entrevistados en profundidad para este reportaje, 11 (64.7%) estaban cursando educación secundaria o terciaria al momento de la detención. Los once abandonaron. Ninguno tiene acceso a educación dentro de la carceleta, violando flagrantemente el Artículo 38 de las Reglas de La Habana: "Todo menor en edad de escolaridad obligatoria tendrá derecho a recibir una enseñanza adaptada a sus necesidades".

Los cuatro que tenían empleos formales o informales estables los perdieron todos. Como me dice Pedro, 23 años: "Trabajaba en una tienda de repuestos. Cuando me detuvieron me despidieron inmediatamente. Mi jefe me dijo que no podía tener empleados con problemas con la justicia. Ahora cuando salga ¿quién me va a contratar sabiendo que estuve preso?"

La respuesta la tiene Devah Pager[5], socióloga de Princeton: sus estudios experimentales demuestran que tener antecedentes penales reduce en 50% las probabilidades de recibir respuesta a solicitudes de empleo. En un municipio pequeño como Villa Montes, donde todos se conocen y la información circula rápidamente, el estigma opera con aún mayor ferocidad y crueldad.

"¿Qué voy a hacer cuando salga?", me pregunta vehementemente como interpelándome Luis, 21 años. "No tengo estudios, no tengo experiencia laboral, y todos saben que estuve preso. Pero aquí dentro he conocido gente que me puede ayudar a conseguir plata rápido, de otras formas. No es lo que quería, pero parece que no tengo otra opción".

Esta es la profecía autocumplida del encarcelamiento: el sistema penal, supuestamente diseñado para prevenir la delincuencia, crea las condiciones estructurales que garantizan la criminalidad futura. Como escribió el criminólogo italiano Alessandro Baratta[6]: "La cárcel no resocializa, desocializa; no reeduca, enferma; no rehabilita, estigmatiza".

El Infierno Lúgubre y Tenebroso Que Nadie Ve

Pero más allá de las estadísticas y las teorías académicas, está el infierno cotidiano que pocos bolivianos imaginan. Durante ciento ochenta y cuatro (185) días (de 25/03 a 25/07 de 2025) de permanencia en la Carceleta, documenté detallada y cuidadosamente una realidad que desafía la descripción:

Policías que cobran por todo, que todos los dias usan las reglas internas para extorsionar abiertamente. Bs. 50 por una visita conyugal -el uso de una celda infectada- para que una pareja pueda tener intimidad durante sesenta minutos vigilados. Dinero para el guardia policial por introducir una mesa con dos sillas u otros artefactos como una ventiladora, una licuadora, una garrafa, un televisor, muchos alimentos te decomisan en la puerta y desaparece en manos de los guardias, herramientas de trabajo, medicinas para un enfermo. Como me confiesa un joven que prefiere no identificarse: "Si no tienes plata, estás rejodido, aquí todo se resuelve al tiro (instante) con plata en mano. Todo se negocia con dinero en la mano. Hay compañeros que están enfermos graves y no los atienden porque la familia no puede pagar sus medicamentos o un médico".

Esta corrupción sistemática no es obra de unos cuantos policías psicópatas y corruptos. Es una estructura institucionalizada de extorsión a los más vulnerables y desamparados de la sociedad. Cuando Michel Foucault[7] escribió que "la prisión fabrica delincuentes", describe precisamente esto: un sistema que perpetúa la criminalidad porque la criminalidad le es funcional, económicamente rentable para quienes la administran, es un jugoso negocio sucio.

Las familias están sangrando económicamente. Marta (nombre ficticio) vende empanadas en una de las aceras de la Feria del Barrio Ferroviario para sobrevivir después de perder su empleo de trabajadora del hogar porque no le daban permiso para las visitas, los jueves. Gasta mínimo Bs. 200 semanales entre comida, jabón, papel higiénico, ropa. Otra madre se endeudó Bs. 10,000 pagando abogado privado que no logró nada. El 100% de las siete madres entrevistadas reportan sobrecarga económica severa, el 100% deterioro de salud mental con ansiedad y depresión, el 85.7% estigmatización social en sus barrios.

"Los vecinos me miran raro, cuchichean cuando paso", cuenta Rosa. "En el colegio de mi hija menor, otros padres pidieron que la cambien de salón porque es 'hermana de un preso por violación'. Es injusto, ella no tiene culpa de nada".

El estigma es radioactivo, contamina todo lo que toca. Como documentó el sociólogo Erving Goffman[8] en su obra seminal sobre la identidad deteriorada, el encarcelamiento genera una "marca" indeleble que persigue no solo al detenido sino a su familia entera, convirtiéndolos en parias sociales.

La Ruidosa Complicidad del Silencio e Indiferencia

¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo es posible que en un Estado que se proclama Social, Comunitario y Plurinacional, inspirado en el grupo más vulnerable de la sociedad como los indígenas, marginados y los pobres, fundado en la justicia social y la dignidad humana, estemos destruyendo sistemáticamente a nuestra juventud más vulnerable?

La revisión de 23 expedientes judiciales revela un patrón escalofriante: la detención preventiva -que el Artículo 23.I y III de la Constitución Política del Estado establecen como medida excepcional- se aplica como regla en el 73.9% de los casos por más de seis meses, y en el 34.8% por más de doce meses. Dos casos excedieron los 18 meses que el Código de Procedimiento Penal establece como límite absoluto.

Las resoluciones judiciales que imponen detención preventiva son ejercicios de copy-paste: "peligro de fuga" aplicado automáticamente a cualquier joven pobre o migrante, "peligro de obstaculización" sin evidencia concreta, "alarma social" -un concepto que ni siquiera existe en el Código como fundamento legal. Como me confesó un juez muy suelto de cuerpo bajo condición de anonimato: "A veces hay presión social, de los medios, de la víctima. Si no decretas detención preventiva, te acusan de estar protegiendo a delincuentes. Es más fácil y cómodo decretar la detención y que el problema quede en manos del fiscal".

Ninguno de los 23 expedientes contiene evaluación técnica de viabilidad de medidas alternativas. Cero consideración de la detención domiciliaria, presentación periódica de firmas, prohibición de salir del país, prohibición de concurrir a determinados lugares, prohibición de comunicarse con las personas determinadas, arraigo o garantía personal solvente, o cualquiera de las alternativas que contempla el Código o determine el juez. Como reconoció un fiscal: "No tenemos protocolos ni recursos para aplicar medidas alternativas. ¿Monitoreo electrónico? No existe. ¿Supervisión comunitaria? ¿Quién la hace? Entonces la única opción real es: prisión preventiva o libertad sin condiciones".

El sistema de justicia boliviano ha convertido la excepción constitucional en la regla por defecto, no por evaluación jurídica sino por vacío de alternativas, incapacidad institucional, y -digámoslo claro- porque para el Estado es más fácil y cómodo encerrar pobres que diseñar respuestas efectivas a conflictos sociales complejos.

Como denunció el juez español Luis Rodríguez Ramos: "La prisión preventiva es la mayor perversión del derecho penal moderno: castigar antes de juzgar, condenar sin sentencia, destruir vidas en nombre de una justicia que llega siempre demasiado tarde".

Llamado Urgente a la Acción Política

A la Defensoría del Pueblo: A ejercer su mandato constitucional con más eficiencia y resultados. Someter a La Carceleta a una auditoría integral de DDHH. Documentar las  violaciones. Perseguir criminalmente todos los actos de corrupción policial. Presionar por el cierre de La Carceleta como existe hoy.

A la Asamblea Legislativa: Reformar la Ley de Ejecución Penitenciaria de 1993 y adecuarla a las Convenciones. Priorizar la justicia restaurativa. Limitar la detención preventiva. Establecer obligaciones de educación, contención y capacitación en cárceles.

A los Juzgados y Tribunal Constitucional: Utilizar la jurisprudencia de Corte IDH para proteger los derechos de los detenidos. Exigir respeto al debido proceso. Anular las detenciones que excedan los límites legales.

A la Sociedad civil: Movilizarse y presionar. Demandar cambios. Vigilar, involucrándose como veedores, en el sistema carcelario. Exigir transparencia en la administración del sistema penitenciario. Acompañar a los jóvenes liberados. Presionar a los gobiernos locales y nacional.

A los Medios de Comunicación: Poner el reflector en todas nuestras cárceles, visibilizando lo que sucede por dentro, acompañando a las organizaciones de derechos humanos. 

A los ciudadanos bolivianos: Reconocer que la justicia fragmentada nos afecta a todos. Que si toleramos la criminalización de los pobres, la democracia se erosiona para todos. Que los jóvenes en Villa Montes son nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestro futuro.

La Encrucijada Histórica de Bolivia

Bolivia se encuentra en una encrucijada histórica. No es una encrucijada exclusiva de Bolivia, pero en este país tiene particular urgencia, porque vivimos en un momento de transformación política y social.

Hace 16 años, Bolivia eligió un camino diferente. Eligió una Constitución que reconoce que "toda persona tiene derecho a la vida" (Art. 14), que "toda persona tiene derecho a desarrollarse en todos sus aspectos" (Art. 15). Eligió un modelo plural, intercultural, plurinacional que reconocía la dignidad de todos sus miembros.

Pero 16 años después, la Carceleta de Villa Montes permanece como testimonio del fracaso de esa promesa. Ochenta jóvenes, todos pobres, todos sin oportunidades, permanecen en celdas donde su dignidad es pisoteada diariamente. Donde policías corruptos cobran Bs. 50 por visitar a pareja. Donde la ausencia de educación los condena al analfabetismo perpetuo. Donde el trauma crónico garantiza la reincidencia post-liberación.

Esto no es un fracaso de Óscar M. o de otros 79 jóvenes.

El Momento es Ahora

Mientras escribo estas líneas, Carlos despierta nuevamente a las tres de la madrugada con el corazón desbocado y la certeza de que va a morir en esa celda. Miguel pierde otro día sin poder estudiar mecánica automotriz. Luis se convence cada vez más de que su único futuro está en la economía ilícita. Marta llora en silencio preguntándose si volverá a ver a su hijo con los ojos llenos de esperanza que tenía antes.

Ochenta vidas destruyéndose en tiempo real. Ochenta familias están sangrando económica y emocionalmente. Ochenta futuros convirtiéndose en pasado sin haber tenido oportunidad de ser presente.

Como escribió Howard Zehr[9], padre de la justicia restaurativa: "La pregunta no es qué castigo merece el ofensor, sino qué necesita la víctima para sanar, qué necesita el ofensor para responsabilizarse, y qué necesita la comunidad para restaurar la paz".

O como sentenció Nelson Mandela[10], quien conoció el horror del encierro: "Nadie nace odiando. Si pueden aprender a odiar, pueden aprender a amar, porque el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario". Las Reglas Mandela llevan su nombre precisamente porque Mandela sabía que el encierro debe ser humano, para que no reproduzca el odio y resentimiento.

Bolivia está en una encrucijada. Podemos seguir destruyendo a nuestra juventud pobre con la complicidad del silencio, perpetuando estructuras coloniales de exclusión que criminalizan la pobreza y blanquean la violencia institucional. O podemos tener el coraje de reconocer que este sistema no funciona, que nunca funcionó, que no va más y que es hora de construir algo radicalmente diferente.

Los 80 jóvenes de Villa Montes nos están mirando. La historia nos juzgará por lo que hagamos ahora. O transformamos este sistema o nos convertimos en cómplices de un crimen de Estado que destruye futuros, tritura esperanzas, y mata almas en nombre de una justicia que ha olvidado su propósito fundamental: proteger la dignidad humana.

El silencio es complicidad. La indiferencia es crueldad. La hora de actuar es ahora. Yo no me quedaré de brazos cruzados. Si este artículo te impactó, acompáñame. Podemos provocar el cambio.

 Diez Fuentes Clave Más Importantes

1. Zaffaroni, Eugenio Raúl (2012). La Estructura Básica del Derecho Penal. Buenos Aires: EDIAR.

o   Criminología crítica, análisis de criminalización selectiva en América Latina

2. Corte Interamericana de Derechos Humanos (2002). Caso Hilaire, Constantine y Benjamín y otros vs. Trinidad y Tobago. Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas.

o   Jurisprudencia sobre condiciones de hacinamiento como trato inhumano

3. Wacquant, Loïc (2010). Castigar a los Pobres: El Gobierno de la Inseguridad en la Era Liberal. Barcelona: Gedisa.

o   Análisis de criminalización de pobreza y gestión de poblaciones excedentes

4. Defensoría del Pueblo de Bolivia (2023). Informe Especial sobre Situación de Derechos Humanos en Sistema Penitenciario Boliviano 2020-2023. La Paz: Defensoría del Pueblo.

o   Datos y hallazgos de violaciones de DDHH en cárceles bolivianas

5. Van Ness, Daniel H. & Strong, Karen Heetderks (2010). Restoring Justice: An Introduction to Restorative Justice (4ª edición). New York: Routledge.

o   Marco teórico y práctico de justicia restaurativa con estudios de caso

6. Garland, David (2005). La Cultura del Control: Crimen y Orden Social en la Sociedad Contemporánea. Barcelona: Gedisa.

o   Análisis de políticas penales punitivas y consecuencias sociales

7. Naciones Unidas - Oficina de Derechos Humanos (2015). Reglas Nelson Mandela: Estándares Mínimos para el Tratamiento de Reclusos. Ginebra: ONU.

o   Estándares internacionales para tratamiento digno de personas privadas de libertad

8. Sykes, Gresham M. (1958). The Society of Captives: A Study of Maximum Security Prison. Princeton: Princeton University Press.

o   Análisis clásico de consecuencias psicológicas de encarcelación

9. Marshall, Tony F. (1999). Restorative Justice: An Overview. London: Home Office Research and Statistics Directorate.

o   Síntesis de investigación sobre efectividad de justicia restaurativa

10.  Foucault, Michel (1975). Vigilar y Castigar: Nacimiento de la Prisión. Madrid: Siglo XXI.

o   Análisis histórico-filosófico de prisión como tecnología de poder

Bibliografía Completa (20 Ref. Formato APA 7ª Ed.)

1. Amnistía Internacional (2020). The Use of Solitary Confinement Against LGBTQ+ Prisoners in the United States: A Violation of Human Rights. Nueva York: Amnistía Internacional.

2. Bourdieu, Pierre (1986). Distinction: A Social Critique of the Judgment of Taste. Routledge: Londres.

3. Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969). Pacto de San José. San José: OEA.

4. Convención Internacional de Derechos del Niño (1989). Protocolo Facultativo relativo a la Participación de Niños en Conflictos Armados. Ginebra: ONU.

5. Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia (2010). Sentencia Constitucional Plurinacional 0416/2021-S3 sobre Derechos de Personas Privadas de Libertad. Sucre: Tribunal Constitucional.

6. Defensoría del Pueblo de Bolivia (2025). Datos Estadísticos sobre Privación de Libertad en Bolivia, 2024-2025. La Paz: Defensoría del Pueblo.

7. Foucault, Michel (1975). Vigilar y Castigar: Nacimiento de la Prisión. Madrid: Siglo XXI Editores.

8. Garland, David (2005). La Cultura del Control: Crimen y Orden Social en la Sociedad Contemporánea. Barcelona: Gedisa Editorial.

9. Goffman, Erving (1961). Asylums: Essays on the Social Situation of Mental Patients and Other Inmates. Nueva York: Doubleday.

10.  Human Rights Watch (2023). Prison Conditions in Latin America: A Regional Analysis. Nueva York: HRW.

11.  Marshall, Tony F. (1999). Restorative Justice: An Overview. Londres: Home Office Research and Statistics Directorate.

12.  Naciones Unidas - Oficina de Derechos Humanos (2015). Reglas Nelson Mandela: Estándares Mínimos para el Tratamiento de Reclusos. Ginebra: ONU.

13.  Reglas de Bangkok (2010). Reglas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de las Reclusas y Medidas no Privativas de la Libertad para las Delincuentes Mujeres. Ginebra: ONU.

14.  Steinberg, Laurence (2012). Age of Opportunity: Lessons from the New Science of Adolescence. Nueva York: Houghton Mifflin Harcourt.

15.  Sykes, Gresham M. (1958). The Society of Captives: A Study of Maximum Security Prison. Princeton: Princeton University Press.

16.  Van Ness, Daniel H. & Strong, Karen Heetderks (2010). Restoring Justice: An Introduction to Restorative Justice (4ª edición). New York: Routledge.

17.  Wacquant, Loïc (2010). Castigar a los Pobres: El Gobierno de la Inseguridad en la Era Liberal. Barcelona: Gedisa Editorial.

18.  Zaffaroni, Eugenio Raúl (2012). La Estructura Básica del Derecho Penal. Buenos Aires: EDIAR.

19.  Zehr, Howard (2002). The Little Book of Restorative Justice. Intercourse: Good Books.

20.  Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia (2009). Artículos 14, 15, 48, sobre Derechos Fundamentales y Dignidad. Sucre: Gaceta Oficial de Bolivia.

 

Diez Fuentes Adicionales Recomendadas Para Seguimiento Y Profundización

1. Davis, Angela Y. (2003). Are Prisons Obsolete?. Nueva York: Seven Stories Press.

o   Perspectiva abolicionista sobre cárceles; alternativas radicales de justicia

2. Girard, Louis (2016). Justicia Restaurativa en América Latina: Avances y Desafíos. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires.

o   Análisis comparativo de implementación de JR en región

3. International Centre for Prison Studies (2024). World Prison Population List (14ª edición). Londres: ICPS.

o   Base de datos comparativa de poblaciones carcelarias globales

4. Lahm, Karen F. (2009). Inmate Assaults on Prison Staff: A Multilevel Examination of an Overlooked Problem. Prison Journal, 89(2), 131-150.

o   Investigación sobre violencia carcelaria y factores institucionales

5. Liebling, Alison (2004). Prisons and Their Moral Performance: A Study of Values, Quality and Prison Life. Nueva York: Oxford University Press.

o   Análisis sobre cultura institucional carcelaria

6. Martel, Joane (2006). To be Disturbed: Reflections on Trauma, Imprisonment and Criminal Justice. Canadian Journal of Criminology and Criminal Justice, 48(5), 675-690.

o   Perspectiva sobre trauma en contexto carcelario

7. Naciones Unidas - Programa de Desarrollo (2022). Justicia Penal Restaurativa en el Contexto de Desarrollo Sostenible. Nueva York: PNUD.

o   Marco de ODS vinculado a reforma penitenciaria

8. Organización Panamericana de la Salud (2021). Salud Mental y Privación de Libertad en América Latina. Washington: OPS.

o   Análisis epidemiológico de salud mental en cárceles

9. Pavarini, Massimo (2006). Un arte abyecto: Ensayo sobre la Historia de la Idea Carcelaria. Buenos Aires: Ad Hoc Editora.

o   Historia crítica de evolución de instituciones carcelarias

10.  Scheerer, Sebastian & Harding, Richard F. (2000). Prisons and Punishment: The Icelandic Approach. New York: John Wiley & Sons.

  • Modelo nórdico de justicia penal humanista; alternativa radical

 

 

 

Yacuiba (Gran Chaco), 16 de octubre de 2025

 

 

 

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