El dedo en la llaga |
ESTEBAN FARFÁN ROMERO
El Álbum de fotos de Quecaña
Se entiende que Quecaña no tiene ninguna formación en gestión pública, como tampoco en política, sin embargo él tiene la obligación de buscar el asesoramiento de personas que conocen estos temas y rodearse de expertos, y no de ‘aprendices’, como él ha calificado a sus colaboradores. Es buena la intención, pero el resultado fue malo. Está a tiempo de rectificar este error.
Por:
Esteban Farfán Romero* | Viernes, 24/11/2015
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EL PLAN QUINQUENAL: La portada del Plan y cuatro páginas interiores. (Foto: Quebracho Imagen) |
Después
de muchos anuncios y estruendosos ruidos mediáticos, finalmente el subgobernador de Yacuiba José
Quecaña (MAS), hoy (24/11/15) ha presentado su publicitado Plan de Gobierno
2.015 – 2020. La presentación/exposición se ha realizado en el auditorio Evo
Morales, transmitido en vivo por caso todos los medios de comunicación local.
Desde
varias semanas atrás, el subgobernador Quecaña y varios funcionarios
jerárquicos, han reiterado hasta el cansancio que un grupo de técnicos estaban
dedicados a diseñar y elaborar el Plan de Gobierno de la Subgobernación.
Se
ha generado una expectativa inusual, porque nunca la Subgobernación de Yacuiba
ha diseñado un plan quinquenal. Todas las acciones fueron resultado de las
presiones circundantes contextuales, y no a una planificación estratégica, por
eso tenemos varios elefantes blancos.
Una
de mis críticas a los líderes políticos del Chaco es su evidente falta de
visión/misión, improvisación y
desorganización en la gestión pública. Llegan a los espacios de poder montados
en promesas irresponsables, diversas e inconexas, y cuando asumen funciones, la
característica es la improvisación.
Desde
ya, es muy destacable y encomiable la decisión política de Quecaña por elaborar
un documento que ordene la inversión pública por cinco años, por lo tanto
optimice los recortados presupuestos, y así de esa manera ser efectivos al
momento de atender los asuntos públicos del ciudadano.
Grande
fue mi sorpresa y desilusión, al comprobar que todo fue un fraude puesta en
escena. Nosotros en el programa Micrófono Libre por Radio Nuevo Horizonte de
Yacuiba, trasmitimos la presentación,
pero inmediatamente nos dimos cuenta que no había contenido y que se
improvisaba todo. El subgobernador hablaba, hablaba y hablaba y no decía nada
que tenga alguna relación con un plan. El subgobernador sólo atinaba a enlistar
e intentar explicar una cuantas ‘buenas intenciones’ sin ningún respaldo
técnico y político.
Se
ha entregado un documento impreso en lujoso papel couche en medio oficio, a
todo color, cargado de fotografía en las que en la mayoría aparecía la fotografía de Quecaña, con una ausencia de
texto explicativo, la inexistencia de un peregrino dato que respalde las buenas
intenciones. Junto a la cartilla se ha proporcionado un tríptico, impreso con
el mismo material, en el que resumía el contenido del plan.
Como
material de propaganda de campaña, es aceptable; pero como plan de gobierno, no
tiene ninguna relación porque no hay proyecciones, y no sigue la rigurosidad
técnica que establece el diseño del mismo. La cartilla es solo la
identificación acompañada de bonitas fotografías de buenas intenciones, no un
plan. Por lo tanto no es serio.
Un
plan debe ser riguroso y serio, porque se convierte en un documento oficial y
materia de consulta de los investigadores y estudiantes. Un plan no es un
panfleto que se hace ligeramente, sino un material que queda para la historia,
porque marca el derrotero de un pueblo, y sirve para el análisis y la reflexión
académica y política. La cartilla entregada no sirve ni para la consideración.
Cualquier estudiante de primer semestre de economía, juzgará que dicho
documento no tiene nada de parecido a un plan.
Con
el fin de mostrar público, la Subgobernación ha habilitado una cantidad
considerable de micros que trasladaron a la mayor cantidad de personas que
asistieron a escuchar el informe desde el área rural. Se ha hecho costumbre en
las instituciones públicas, literalmente el acarrear personas del área
desconcentrada con el fin de hacer bulto para las cámaras y aparentar apoyo
ciudadano objetivo. Esta es la proyección de un engaño hacia la población, y a
la vez un autoengaño, porque se trata de una puesta en escena que se convierte
en un sainete.
Al
final de la exposición del Subgobernación hubo buena música en vivo y mucha
comida. Terminado el teatro, las personas que se trasladaron del área rural,
fueron devueltos en los micros a sus casa.
Al
otro día el periódico local en portada y principal titular contradice la
realidad de los hechos anunciando que tuvo un rotundo éxito, sin ninguna
reflexión y análisis del evento. La creación de una realidad virtual a través
de los medios que hacen los políticos, y se prestan algunos ‘periodistas’ y
medios, es realmente penoso porque se descafeína la democracia, la
institucionalidad y la credibilidad.
De
manera coincidente, en internet están colgados varios documentos que tienen
mucha relación en el contenido y diagramado, con la cartilla entregada por
Quecaña. Es posible que sea solo coincidencia.
Un
documento como éste, es posible hacer en un tiempo de tres días como máximo
(producto terminado desde cero), elaborado por una persona. La Subgobernación
ha destinado un grupo de técnicos (no precisado) por el lapso de 1 mes y medio.
El
subgobernador José Quecaña no puede burlarse de la población yacuibeña creyendo
que no tenemos condiciones como para hacer un juicio de valor sobre un
documento como éste. No es posible aceptar que este tipo de situación se sigan
repitiendo.
Se
entiende que Quecaña no tiene ninguna formación en gestión pública, como
tampoco en política, sin embargo él tiene la obligación de buscar el asesoramiento
de personas que conocen estos temas y rodearse de expertos, y no de
‘aprendices’, como él ha calificado a sus colaboradores. Es buena la intención,
pero el resultado fue malo. Está a tiempo de rectificar este error.
La
Subgobernación no es una agencia de empleo, y no es una instancia para hacer
pruebas y ensayos. Se administran recursos públicos y se deciden los destinos
de la calidad de vida de la gente, que por aventureros en la política, no se
han atendido efectivamente hasta ahora.
Por
otro lado se requiere que ambas instituciones (Alcaldía y Subgobernación)
coordinen un sólo plan para Yacuiba, y no que cada uno haga su fiesta aparte
con música propia. En la lista de buenas intenciones de Quecaña, hay muchas
competencias municipales, por lo que nuevamente se cae en la duplicidad de
esfuerzos, dinero, energías y tiempo, cayendo de nuevo en una competencia
destructiva entre ambas instituciones. El tiempo me ha dado la razón, sobre mi
advertencia realizada a inicios de 2008, sobre la creación de un alcalde
paralelo con los ejecutivos seccionales.
El
alcalde de Yacuiba requiere con urgencia darle rumbo a su gestión, y debe
diseñar el Plan Estratégico de Desarrollo de Yacuiba de manera mancomunada con
el subgobernador, con el fin de evitar el despilfarro de los recursos como ha
ocurrido en la gestión precedente.
El
Plan de Yacuiba, debe estar conectado con el Plan de Desarrollo Regional, éste
con el Departamental y éste con el Nacional. Eso es lo ideal, eso es lo que
dice la norma, pero la realidad es que el municipio no tiene plan, tampoco la
región, como tampoco el Departamento. ¿Qué lamentable no?
¿Qué
es un Plan?
Un
plan es un documento en el que se establece las estrategias a seguir por una
institución en el medio plazo. Éste debe marcar las directrices y el
comportamiento para que una organización alcance las aspiraciones que ha
plasmado en su plan director.
Un
plan es cuantitativo, manifiesto y temporal. Es cuantitativo porque indica los
objetivos numéricos. Es manifiesto porque especifica las políticas y unas
líneas de actuación para conseguir esos objetivos. Es temporal porque establece
unos intervalos de tiempo, concretos y explícitos, que deben ser cumplidos por
la institución para que la puesta en práctica del plan sea exitosa.
Un
plan se compone de varias etapas, y las más elementales son éstas. Análisis de
la situación y del entorno, Diagnóstico
de la situación, Declaración de objetivos estratégicos y políticas, Estrategias, Planes de actuación, Seguimiento
y evaluación, y finalmente mecanismos de ajustes. Este proceso se divide en
cuatro grandes fases: Diagnóstico, Estrategias, Acciones y Control.
Para
el diseño y elaboración de un plan, se requiere (en el caso de Yacuiba) por lo
menos a trabajo forzado tres meses. El equipo del que formo parte, realiza este
tipo de trabajos por lo que tengo relativa autoridad para expresar una
opinión.
Para
un político, como para un gerente, un plan es muy importante porque orienta las
acciones correctas para llegar al lugar propuesto (visión). No hay misión, sin
visión, dicen los estrategas. (Yacuiba
24/11/15).
*ESTEBAN FARFÁN ROMERO, es periodista, analista político y docente.
Director
Quebracho Imagen Srl.
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